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No hace mucho, Jesús, me decías que te encantaba leer anécdotas divertidas de nuestro pasado en mi blog, (que son muchas) pero que seguro que habría muchísimas más por venir...

Y estabas en lo cierto.


Hoy, después de ocho días paseando mis rizos por Inglaterra y Escocia contigo, tengo una colección gigante de anécdotas y vivencias fantásticas:

-Los primeros días en Leeds, emocionada con el color dorado de los árboles y ese olor a bosque al abrir la ventana de tu casita. Esos paseos por el centro de la ciudad, descubriendo tiendas nuevas y curiosas y comprando Yankee Candles como una loca... Y qué me dices de la foto con el muñeco de bulldog francés que me hice, poniendo cara de tonta xDDD


-La cena en el Trío, el restaurante con nombre puerco en el que se comía de todo menos comida inglesa.

-Cuando descubrí el Fab, el primer sábado por la noche. Nunca he visto un bareto tan friki, me encanta: las paredes repletas de posters de pelis de series b, reproducciones en cartón-piedra a tamaño real de Lord Sith, las máquinas de pinball en medio del bar, la música del libro de la selva a toda pastilla... Cuenta la leyenda que a veces, cuando Marte se alinea con Júpiter, en el Fab el dj pone Sex on Fire. Quizá algún día pueda comprobarlo.

-La mañana que me fui yo sola a pasear por Meanwood Park. Menuda odisea xD Primero me perdí y tardé hora y media en llegar, y luego entro en el parque y me meto por el sendero que no es... para llegar así a un bosque de robles y barro donde me puse perdida, (y me perdí otra vez, valga la redundancia). Aún así, me lo pasé genial y disfruté un montón del impresionante paisaje.

-Tu colega Ronan, el guiri con acento gaditano. Vale que viviese un año en la Línea, pero es que ese acentillo no es normal xDDD Me parto cuando decía: ¡pishaaa! :P

-El viaje de ida a Edimburgo, de copiloto en tu coche y embobada mirando por la ventanilla. Nunca vi el arco iris con tanta claridad, en serio.

-Edimburgo y sus chinos por doquier xD Después de estar allí creo que no hay nada más elegante que un señor de respetable edad con una chaqueta, corbata y falda. Todos deberíais probarlo alguna vez, je.

-Tu chiste malo a las puertas del castillo... ¿recuerdas?. Me giro y estás de pie bajo la lluvia y el viento, con la boca abierta cual besugo. Te pregunto qué haces, y me sueltas: ¡bebiendo agua con gas!

-El viaje de ida a Glasgow, con cavarana de dos horas incluída. Me encantó nuestra creatividad sin límites a la hora de entretenernos cual niños de diez años: nos pusimos a cambiarle la letra a las canciones que sonaban por la radio, dando como resultado temazos tan carismáticos como La Gripe A, (la Soledad, de Laura Pausini), Tengo un Ratón Pequeñito (otro día más sin verte, de Jon Secada), El Nela es Guei, ( True, de Spandau Ballet) Malagueña Matemática, (Malagueña Salerosa, Chingón) o Everybody's going to Glasgow at the same time (Everybody is changing, Keane).


-Glasgow y sus comercios, sus calles animadas llenas de gente joven. Campus, el restaurante americano donde actúan los del X Factor inglés. The Box y los RamonRosas, o como fuese ese grupo xD Y, sobre todo, las estupendísimas y deliciosas Curly Fries, o lo que en mi tierra se llama Papas Rizosas ^_^

-El increíble viaje a The Lake district. Recuerda siempre mis palabras: la ignorancia es la felicidad. Nos vamos en plan turista a hacerles fotos a los lagos y las ovejas, y al llegar descubrimos que está todo inundado y que incluso el primer ministro había ido a participar en el rescate de varios ciudadanos de Cockermouth que se habían quedado encerrados en sus casas durante las riadas. Helicópteros, un bombero muerto, caos por doquier... y nosotros dando vueltas con el coche, buscando una carretera que no estuviese cortada y haciendo el canelo en los charcos. Si es que nuestro ángel de la guarda se merece un monumento, coñe.


-Las ovejitas. Me parezco a Carmen Sevilla, ahora que lo pienso, jajaj... Pero es que eran taaaaan monas, con esa cara negra y la pelambrera blanca (y roja, y azul, que no sé por qué a los pastores ingleses les da por pintarles el pelo de colores). Además ellas me quieren, que decían todo el rato Beeeeeeea, Beeeeeeea  xDDDD

- La última noche de juerga por Leeds, que resultó ser una cadena de anécdota tras anécdota. El Mulled Wine, que aunque no me gustó nada al menos te calentaba el gaznate. Ronan emocionado bailando y saliendo en las fotos siempre feliz. Tú, poseído por el espíritu del cantante de Prodigy, saltando y cantando a grito pelao the writing is on the waaaaaaaaaaaall!
Las fotos que nos hicimos bailando. El chaval ese que se coló en una, by the face.


-Las cookies, el Triffle de fresa, mi bufanda morada, mi bata de leopardo rosa. Poder verte en tu hábitat natural :P
En general, todo ha sido estupendo. Muchísimas gracias por llenar esta semana de aventuras y momentos que recordar cuando nos reunamos todos juntos dentro de unos años y nos queramos echar unas risas. Fuiste el mejor anfitrión de viaje, sin duda. Espero que tú también lo pasases genial, como yo.

Y nada más, que ya pronto te tendremos en Spain para celebrar la Navidad. Ahora a descansar, que vengo medio muerta y ya toca.
¡Nos vemos en la próxima juerga astral, Jesmondo!

¡Weee!
Hoy vengo feliz y contenta para informaros de algo y, de paso, daros un pelín de envidia: ¡el sábado me voy de viaje a guirilandia! Más concretamente al norte de Inglaterra y a Escocia... ocho dias y sus siete noches :D

Hacía ya tiempo que le prometí a mi amigo Jesús (que vive en Leeds desde hace cinco años) que iría a verle en cuanto pudiese y bueno... ahora que dispongo de algo de dinero y -sobre todo- tiempo libre, creo que es el mejor momento de dar el salto y plantarme en la tierra cervecera a relajarme, jugar a los pub quiz, hacerle mil fotos a Nessy  y tomar el fresco. ^_^

Vuelvo el día 22, así que sedme buenos hasta entonces y llenadle el aljibe de agua a las ovejas de vez en cuando.
¡Un besote para todos!



Iba con todos los demás niños y niñas de mi clase. Teníamos doce o trece años, (me cuesta acordarme con tanta exactitud si hace tantísimo tiempo) y era la primera vez que mis pequeños pies pisaban un teatro de verdad, nada de salones de actos de colegios y urbanizaciones donde celebrábamos nuestros cumpleaños y las fiestas de Navidad.
Me quedé extasiada ya al entrar y llenarme los pulmones del olor a música, a literatura que desprendían los butacones de terciopelo. Era como si aquel enorme patio de butacas hablase, y lo hiciese susurrándome mil historias al oído. Y el escenario... majestuoso, imponente, presidiendo la sala y observándonos en silencio mientras nos íbamos sentando poco a poco, desparramándonos por las primeras filas... todo era nuevo y mágico para mí.
Creo que con las primeras notas (fuimos a ver un musical) abrí los ojos y la boca tanto como pude, impresionada y nerviosa. Y cuando los actores fueron entrando en escena bailando, cantando, haciéndonos cómplices de su historia, me derretí.
Esa tarde supe que me había enamorado por primera vez: amaba el teatro. Fue sólo la primera de las muchísimas veces que volví, ansiosa de volver a sentir aquella magia correr por mis venas. Cualquier obra, por desconocida y poco "importante" que pueda ser para los medios de comunicación, resulta interesante y amena a mis ojos si la veo representada en un teatro.

Hoy vuelvo a sentir ese cosquilleo en el estómago. Esta noche mis pies volverán a pisar aquel patio de butacas que ha sido testigo de tantas y tantas de mis sonrisas, y vuelvo a sentirme como la chiquilla ilusionada de antaño que soñaba despierta con las primeras notas musicales.
Lo mejor de todo es lo que decía el Principito:

"Si me dices que vienes a las 4, mi alma es dichosa desde las 3"

Yo soy feliz ya desde el día en que compré las entradas.

Recuerda, recuerda. Seguro que tú también conoces la historia de Guy Fawkes, aquel chalado que pretendía volar las casas del Parlamento inglés tal día como hoy, 5 de Noviembre de 1605. Igual lo conoces gracias al estupendo comic de Alan Moore, o por la peli que estrenaron en 2006 con Hugo Weaving  y  Natalie Portman de protagonistas.

Pues yo, que soy más chula que un ocho, ya conocía a Guy desde hace mucho más tiempo. De hecho me sé hasta una canción preciosa que dice así: "peeeero justo antes del estallidooo que Fawkes organizó, uno de ellos del complot advirtióoo"

Rings the bell? ¿Te suena de algo a ti también? Eso es porque jugaste al mejor juego para pc del Mundo Mundial: La Pantera Rosa en misión peligrosa.

Que se quiten los Pro Evolution, los Assassin's Creed y los Sims, que no aportan nada a la cultura de los tiernos infantes de hoy. Con juegos como La Pantera Rosa aprendíamos aspectos de culturas tan diferentes a la nuestra como lo es la aborigen australiana o la india. Conocíamos de una forma bonita y divertida la historia del Taj Majal o en qué consistía la momificación egipcia. Sonreíamos cuando por fin hallábamos la clave del rompecabezas que nos impedía continuar, y cuando empezaban a sonar las notas de una canción ya brincábamos felices en el asiento. Además eran juegos que fomentaban el cariño, la amistad, la inquietud por conocer.

Os dejo con la canción sobre el 5 de Noviembre que cantaba uno de los personajes del juego. Para que luego digan que la cultura cuando eres niño es aburrida  ;)




Los que me conocen bien saben que no soporto llegar tarde. Que para que mi día a día no se tuerza y mi sentido del humor se mantenga intacto necesito llegar siempre diez (o quince) minutos antes a todas partes, aunque sea consciente de que me tocará esperar.

Algunos no me comprenden. Si total, todo el mundo se retrasa, me dicen.
Da igual. Llegar tarde es una mierda. Lo sentí más que nunca anoche, leyendo un artículo por internet.


¿Dónde estabais vosotros la noche del 22 de septiembre de 2004? Yo estaba cenando en casa del que por entonces era mi pareja, y encendí la tele porque me habían dicho que empezaba una serie interesante. Pude ver tan sólo los primeros diez minutos de LOST, ya que recuerdo que habíamos quedado para salir con unos amigos y nos marchamos justo cuando John Locke se levantaba medio extasiado, medio sorprendido, en mitad de una marea de gente aterrorizada y herida.

Y lo olvidé. Lo confieso: la primera temporada de la que hoy es mi serie favorita se emitió ajena a mi mundo. Yo todavía no conocía a Albret, así que nadie de mi entorno me metió el gusanillo lostiano en el cuerpo.

Pero entonces, sin planearlo, ese mismo invierno mi amigo Anselmo me invita al centro una noche a un botellón con sus colegas, y aparece Al. Y con él llegan Kate, Sayid y Jack. Empiezan las conversaciones vía msn acerca de la serie, los posts en su blog hablando de cada capítulo, los comentarios del tipo "es la mejor serie de la historia, Bea".
Y casi, casi, pero no. Todavía no empecé a verla, es más... ya me había perdido una temporada, así que decidí dejarlo pasar porque si me ponía entonces no me iba a enterar de nada.


Hace unos meses (seis, para ser más exactos) yo necesitaba distraerme. Estaba pasando por una de esas etapas chungas que pasamos todos a veces en las que parece que no puedes sacar la cabeza del hoyo, que todo te resulta negativo y que lo único que quieres es morirte en casa, escondida entre mantas y gatos.
Y ahí fue cuando Al llegó montado en su corcel blanco y me prestó sus dvds de LOST. Todas las temporadas, de la uno a la cinco, en versión original subtitulada. Fue el principio de mi cambio.

Recuerdo como si fuese ayer la tarde en la que empecé a verla. Llovía a cántaros, y Barcelona estaba vestida de tristeza y gris. Como yo.
Tardé media hora en enamorarme de Jack. Diez minutos más en adorar a Kate, y fue al final del primer capítulo cuando le prometí fidelidad eterna a Locke.
Y ya nada fue igual desde entonces.

Como en la serie, mi vida dio un giro radical en seis meses. Mi avión se ha estrellado también varias veces en mi isla de desesperación particular, pero siempre me las he apañado para encontrar a Penny y su barco. Y cuando creía que lo tenía todo controlado, un giro del destino y zas, de nuevo perdida en mitad del desierto.

Pero estoy mejor, y cuando acabé de ver la finale de la quinta temporada tuve la sensación de que todo saldrá bien.

LOST ya es parte de mí misma. Ha formado parte de una etapa importante de mi vida, y puedo afirmar sin temor a equivocarme que será la mejor serie que vea jamás.

Tan sólo hay algo que me duele horrores, y es que llegué tarde.
Me pregunto cómo habría sido mi vida si aquella noche de 2004 me hubiese quedado en casa de mi ex, viendo la tele.
Si después de cada capítulo de la serie (y de mi vida) hubiese ido rauda y veloz al msn a comentarlo con Al, con Jon, con Anselmo... y teorizar acerca de qué demonios es el humo negro, dónde se ha metido Claire o por qué carajo Ben es tan hijoputa. Si hubiese ido a Madrid la tarde en que Hurley vino a España a promocionar la nueva temporada y me hubiese disfrazado de Kate para hacer el canelo y salir en las entrevistas con Alberto.

Me pregunto si me dolería tanto como ahora el que nos quede sólo una temporada. Porque a pesar de lo que podáis pensar, el hecho de haberme enganchado tan tarde me hace sentir que he perdido el tiempo. Ahora que por fin te encuentro... te vas.


Pero en fin, así son las cosas.
¿Sabéis ya dónde estaréis la noche que empiece la sexta temporada, en Enero de 2010? Yo sí: sentada delante de la tele, con palomitas, biofrutas, pizza barbacoa y, a ser posible, con Alberto y Anselmo. En Madrid, Málaga, Londres, Rumanía o donde sea.

Porque llegar tarde es una mierda, y no me volverá a pasar.

Tienes un chucho bonito pero travieso. No es capaz de mantenerse en su sitio, de no perder el control cada vez que aparece cualquier alimento ante sus morros... y decides contratar una entrenadora perruna para que tu mejor amigo aprenda a guardar la compostura.
Pero ahí es cuando te equivocas, y en vez de contratar a una entrenadora, contratas a una enviada de Satán que posee a tu perro.
Éste es el resultado:




Este simpático baboso, que se llama Stains "the Cupcake Dog" o Perro Pasteles, ha conquistado ya el corazón de miles de internautas. Incluso tiene ya club de fans y tienda de camisetas y tazas, el tío.

Jo, mi perro no está poseído...

Hace algunos años, cuando decidí mudarme a Barcelona, hice una reflexión en la que hablaba del pasado y del futuro. Escribía entonces:

  "A veces me pregunto si he aprovechado al máximo mi infancia, mi adolescencia, mi juventud; si no me habré dejado atrás alguna vivencia o experiencia por disfrutar... Es como si dentro de poco fuese a cruzar una puerta imaginaria y significativa tras la cual no haya vuelta atrás y lo pasado se archiva para siempre, como si estuviese a punto de recorrer el puente que me lleva al otro lado del río. Es algo que me inquieta, que hace a mi corazón latir con fuerza y me asusta..."

 Hoy lo veo todo de otra forma muy diferente. Quizá porque la experiencia te ayuda a caminar, creo que ese día en que cogí el avión camino de Barcelona no estaba viajando a mi futuro, a mi nueva vida... sino a mi interior más presente y actual. A mi YO, a mi AHORA.

Y me gusta lo que soy, porque nada ha cambiado. O sí, pero a mejor. Y si hubo alguna vivencia o experiencia por disfrutar... sé que todavía estoy a tiempo.



Hace un par de días tuve la suerte de ser invitada por Halcón Viajes junto con otros bloggers malagueños a pasar una mañana en el Navigator of the Seas, uno de los barcos de pasajeros más grande del mundo. Pertenece a la flota de los Royal Caribbean, y es sin ninguna duda una opción maravillosa para nuestras vacaciones.

Os cuento por qué:

Por su gran tamaño, (138.000 toneladas y quince pisos, ni más ni menos) está capacitado para albergar a 3.800 viajeros y a más de 1.500 tripulantes. Aún así, os aseguro que la amplitud de sus avenidas (que no pasillos) y sus magníficas instalaciones hacen posible el que no te agobies ni te sientas encerrado en una lata de sardinas, como se podría llegar a pensar de estos barcos.





Por su enorme y bien montada oferta de ocio: bares, restaurantes de todo tipo, tiendas, un casino impresionante, un teatro de tres pisos más grande que el Cervantes, Spa, salón de belleza, Gimnasio, varias piscinas, jacuzzis, solarium, cancha de baloncesto, pared de escalada, pistas de atletismo, miniclub, discoteca para adultos y discoteca infantil, la Royal Promenade (una calle comercial por la que pasear es un placer)  minigolf, varias cubiertas, pista de hielo donde hacen espectáculos y además se puede patinar...
Podría empezar y no parar de hablar de las maravillas de a bordo, porque os aseguro que quedé impresionada ante tanto lujo y buen gusto. Porque además los de Royal Caribbean han cuidado cada detalle: los animadores infantiles pertenecen a la compañía Fisher Price, que además de fabricar juguetes poseen las mejores escuelas de animación; las obras que se escenifican en el teatro son tan buenas que incluso en Brodway han tomado algunas como referencia; la compañía Royal Caribbean posee su propia empresa ganadera en Argentina, donde produce la carne que se sirve en sus barcos...






Como veis hay poco que echar en falta en este gigante marino.  La compañía nos invitó también a comer en el restaurante principal, precioso y de tres plantas. Está rodeado de cristaleras desde donde pudimos disfrutar de unas vistas privilegiadas de la bahía mientras degustábamos platos realmente exquisitos... y el servicio nos trató de maravilla.

Desde luego no tengo nada que reprocharle a la compañía. Ni siquiera el precio, ya que al interesarme por el importe total del viaje a las Canarias, (que es el que realiza el Navigator actualmente partiendo desde Málaga) me quedé bastante sorprendida. Os recomiendo que contactéis con Halcón Viajes para consultar ofertas, si es que os interesa viajar de esta forma tan interesante y divertida.
Porque, ¿a quién no le gustaría pasear sobre las olas al atardecer, contemplando la costa de África a lo lejos? O tener la oportunidad de visitar varias ciudades en un mismo viaje de una forma cómoda y entretenida, sin tener que hacer y deshacer la maleta mil veces.





En fin, que estoy muy contenta por la experiencia vivida y espero volver a pisar ese barco muy pronto, esta vez de turista y no de visitante ;)

Gracias a Pablo Hidalgo, de Innopro, por invitarnos.
Gracias también a Alejandro Urdiales, de Halcón Viajes, por ser el mejor anfitrión.
Y a vosotros, chicos: Jenny, Conchi, Polo y Antonio,  gracias por acompañarme en tan divertida experiencia y contribuir a que fuese tan bien.
¡Nos vemos en la próxima!





05-11-2009
Edito para incluir el enlace desde el cual podréis encontrar las mejores ofertas para este crucero y otros muchos viajes interesantes para el próximo verano:


CRUCERO DESDE MÁLAGA


Ahora sí, ¡besotes!

Halloween ya está aquí. Hoy parece que incluso el clima se las ha apañado para crear un ambiente jallogüinero: Málaga ha amanecido con una neblina extraña que hace que la bahía parezca el Chicago de los años 20 xD

Y bueno, no pensaba yo añadir mucho más al tema terrorífico; es más, tenía planeado publicar una foto mía haciendo el canelo (para variar) con unas antenas con calabazas de los chinos, pero... tenía que hacerlo. Tenía que venir rauda y veloz a publicar una historia que me ha puesto la piel de gallina, porque es real. Verdaderamente verídica, valga la redundancia.

No sé si lo he contado ya, pero mi madre se ha aficionado a la fotografía y hasta se ha comprado una Reflex muy chula. Dice que la mejor luz para las fotos son al amanecer y al anochecer, así que no es extraño levantarme temprano por la mañana y encontrármela en pijama y zapatillas haciendo fotos en la terraza...
Y así ocurrió hace unos días. Me desperté a eso de las nueve y media, me levanté y me arrastré hasta la cocina en busca de café... y me choqué con ella en el salón. Mi padre aún no se había levantado, y mi perro dormitaba en su sofá. Mi madre, en cambio, estaba ya muy sonriente y emocionada: Bea, Bea, Bea, ¡no sabes lo que me ha pasado! 
Entorné los ojos mirándola como ese smiley que tanto me gusta: ¬¬ qué te ha pasado, mamá...

Y entonces me hizo sentarme delante de su portátil y me enseñó las fotos que había estado haciendo esa mañana. Al principio no veía nada extraño: composiciones que pretendían ser artísticas, como ella dice, y fotos bastante bonitas de las flores y cactus del balcón. Ahí fue cuando ella señaló otra serie de fotos, en las que se veía  su juego de copas de colores puestas delante de folios de papel para simular un fondo blanco:



-Muy bonitas, mamá. Aunque deberías usar una sábana o algo, en vez de papel, que queda cutre...


-¿¿ES QUE NO LO VES, BEA??

Yo abrí los ojos como platos y traté de despertarme del todo para fijarme bien en la foto, pero no veía ná. Hasta que ella le dio al botón de ampliar, buscó el pedazo de foto que le interesaba y me lo plantó delante de las narices... y lo comprendí todo:



Supuse que se trataba de una de las genuinas bromas de mi familia, y me giré para ver si mi señor padre estaba por ahí escondido y descojonándose de mí... pero no. Mi madre había estado sola, completamente sola, mientras hacía esas fotos. Me contó que se había sentado en el suelo al hacerlas, para no salir reflejada en el cristal. Era imposible que nadie más hubiese estado de pie a su lado esa mañana... así que ¿quién (o qué) es esa sombra que aparece en la foto, reflejada en la copa roja? ¿Por qué parece un hombre de pie, con las piernas abiertas, y se ve con tanto detalle?

Nunca lo sabré. No pienso mandar las fotos a Cuarto Milenio, porque como no le encuentren una explicación científica al asunto me veré obligada a mudarme inmediatamente.
Así que aquí estoy, respetando el día de los muertos más que nunca. Y si vivir con un fantasma en casa es mi castigo por jugar con fuego... más me vale acostumbrarme, supongo.

Os dejo, que me voy a leer un libro de poltergueistes. Sed buenos esta noche, ligad mucho y, sobre todo, alejaos de las copas de colores.



Queda finalizada -por este año- la sección terrorífica de Una de Rizos... Mañana mismo continuará la pava.

¿Os gusta el cine?

A mí me apasiona, y más si la película en cuestión es de esas que enganchan y que me mantienen en vilo durante dos horas.
Como os podréis imaginar, las de terror son mis favoritas. Os dejo con algunos de los momentos del cine que verdaderamente consiguieron que me temblasen hasta los rizos:


















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